AGOSTO / AUGUST 2026. Todos somos Ceuta
Bueno, pues resulta que durante este mes nos hemos encontrado con una situación inédita en España que eclipsa cualquier otro asunto.
Un mes después de la invasión masiva de unos 80.000 emigrantes ilegales a finales de julio, en Ceuta todavía existe una expropiación de facto de la vida cotidiana, lo que muestra un abandono de responsabilidades por parte del Estado español. La ciudad, frontera española y exterior de la UE, está afrontando esta invasión con sus recursos locales, manifiestamente insuficientes, lo que ha llevado al desbordamiento de sus servicios y espacios públicos.
La falta de datos oficiales claros agrava la sensación de desprotección. Y a finales de agosto todavía permanecen en Ceuta, según una estimación, 10.000 ilegales, que se está comprobando que no son precisamente inmigrantes buscando una vida mejor. Su presencia es visible en todos los rincones de la ciudad autónoma.
La persistencia de miles de personas en condiciones precarias ha impuesto a los ceutíes los efectos de una crisis que no les corresponde gestionar solos. Y las medidas que, un mes después, podrían estar empezándose a tomar desde los organismos competentes nacionales son a todas luces insuficientes. ¿Cómo es esto posible? ¿Ya no vela el Estado español por los derechos de sus ciudadanos?
Ceuta no está recibiendo una respuesta proporcional a la gravedad de la situación, que es lo que se espera de un Estado capaz. La salida de esta crisis sin precedentes debe combinar presencia estatal efectiva, recursos para devolver a estas personas al país de donde vinieron, tramitación ágil y una política fronteriza que impida que cualquier ciudad española vuelva a soportar una invasión de esta escala. Y todo esto todavía no ha empezado a verse.
¿De verdad que los responsables políticos no van a defender nuestra integridad territorial? ¿Se va a dejar abandonados a los ciudadanos de a pie en Ceuta y, cuando estos tengan que defenderse, se les va a llamar violentos y extremistas?
¿Cuál es la razón y la finalidad de toda esta inacción?
Well, it turns out that we are in Spain immersed in an unprecedented situation that I can’t overlook.
One month after the massive invasion of about 80,000 illegal immigrants that happened at the end of July, in Ceuta there is still a de facto expropriation of everyday life, which shows an abandonment of responsibilities by the Spanish state. The city, a Spanish border and an external border of the EU, is facing this invasion just with its local resources, which are clearly insufficient, leading to the overflow of its services and public spaces.
The lack of clear official data worsens the feeling of vulnerability. And by the end of August, an estimated 10,000 illegal immigrants still remain in Ceuta, who, by the way, do not seem to be migrants looking for a better life. Their presence is visible in every corner of the autonomous city.
The persistence of thousands of people in precarious conditions has imposed on the citizens of Ceuta the effects of a crisis that they are not supposed to manage on their own. And the measures that, a month later, might be starting to be taken by the national authorities are clearly insufficient. How is this possible? Don’t we have institutions in Spain anymore that protect the rights of their citizens?
Ceuta is not receiving a response proportional to the seriousness of the situation, which is what one would expect from a capable state. The way out of this unprecedented crisis must combine effective state presence, resources to return these people to the country they came from, swift processing, and a border policy that prevents any Spanish city from suffering an invasion of this scale again. And none of this has started to be seen yet.
Are the political leaders really not going to defend our territorial integrity? Are ordinary citizens in Ceuta going to be left alone, and when they have to defend themselves, are they going to be called violent and extremist?
What’s the reason behind all this inaction?
